Llega el buen tiempo… y empezamos a limpiar, guardar las mantas y edredones, pero … ¿Y las alfombras? La alfombra es uno de esos artículos del hogar que a veces se olvida al limpiar. Hoy te queremos explicar la importancia de mantener su alfombra limpia por razones de salud e higiene.

Las alfombras son un elemento que utilizamos a diario, como cualquier otro suelo de nuestro hogar. La absorción de agua y la profundidad de sus fibras lo convierten en un lugar ideal para que se acumule todo tipo de suciedad que no siempre es visible porque llega hasta el fondo.

En hogares con niños o mascotas, hay que prestar especial atención a la limpieza de alfombras y hacerlo casi todos los días. Mantener este elemento limpio obviamente requiere higiene, pero también sabemos que cosas como los ácaros o los hongos pueden establecer un hábitat aquí. Esto quiere decir que favorecen las alergias, y si además de una mala limpieza nos encontramos en un ambiente interior húmedo, el asma puede aumentar.

Cuando decidimos guardarlas no sirve solo una aspiración, hay que limpiarlas profundamente porque al almacenar telas por largos periodos de tiempo corremos el riesgo de que se infecten de bacterias y hongos.

Pero hay algunas formas en las que podemos guardar nuestras alfombras de forma más segura:

Elegir si limpiarla con un servicio profesional donde la recogen, la limpian y desinfectan, la devuelven o la almacenan hasta que decidas cuando la quieres o limpiarla nosotros mismos. Este momento, hay que reflexionarlo.

Si eliges esta opción de hacerlo tu mismo, debes prepararte para ello.

Tener espacio, materiales y sobre todo un lugar para realizar el secado. Primero, limpiaríamos las manchas visibles que vemos en los tejidos. Estas manchas, especialmente las recientes, pueden actuar como portadores de hongos. Segundo, realizaremos la fase de limpieza con productos especiales para alfombras. Conseguir el mismo resultado que una limpieza profesional, es difícil y hay que tener tiempo para realizar esta tarea.

 

Luego hay que almacenarlas en lugares con poca humedad y sin oscuridad suele ser complicado, pero en cambio podemos: enrollarlas y envolverlas adecuadamente en plástico que no permita el paso del aire. Tanto las bacterias como los hongos necesitan temperatura y oxígeno para prosperar. Si lo negamos, haremos algo similar a lo que hacen nuestros refrigeradores: detener los procesos biológicos.

 

Según los expertos, las alfombras acumulan múltiples tipos de bacterias, ya que es uno de los objetos decorativos que más suciedad acumulan. Además de las bacterias, también podemos encontrar ácaros, hongos, polvo, restos de polen, piel muerta e incluso arena. Y debemos tener en cuenta que, si tenemos mascotas, la alfombra también podrá tener pelos, bigotes, uñas, plumas y cualquier tipo de suciedad que nuestra mascota haya podido pisar en la calle.

Otro problema que tienen las alfombras es que, al igual que las moquetas, por su composición, tienden a absorber todo tipo de olores, por lo que, en un periodo prolongado de tiempo, si no se limpian de manera correcta, generan olores desagradables.

Aunque toda esta suciedad no presente un riesgo relevante en nuestra salud, si queremos mantener un hogar totalmente limpio deberemos lavar nuestras alfombras más a menudo o bien contratar un servicio de limpieza de alfombras.

En conclusión, para limpiar las alfombras, la herramienta más utilizada es la aspiradora, pero no siempre es suficiente. Lo ideal es que, para la limpieza tanto diaria como semanal se utilice este método, pero, al menos dos veces al año es recomendable contratar una empresa profesional para que realice una limpieza exhaustiva y asegurarnos de que nuestra alfombra pierde todas estas bacterias.